lunes, febrero 08, 2016

DESHIDRATACION







La hidratacion en el ciclismo de forma practica.

Es bien sabido que la práctica de cualquier actividad origina una serie de cambios en nuestro organismo, adaptaciones, que fisiológica mente tienen signos tan básicos como sudor, aumento de la frecuencia cardíaca, aceleramiento del metabolismo basal, etc. Cuando la actividad es intensa, por ejemplo en la práctica de un deporte y más si es aeróbico, esos síntomas se aceleran y multiplican originando una serie de desgastes en nuestra estructura corporal, básicamente una deshidratación.
El proceso de deshidratacion
En cualquier actividad física, el cuerpo requiere el movimiento de masa corporal a través de los músculos, huesos, ligamentos, etc. y estos al moverse consumen energía, generando calor que el propio organismo regulará liberando sudor (agua y minerales que se encuentran en el tejido muscular).
Factores como el peso, proporción de masa grasa y masa magra, estatura, complexión y tipo de actividad configuran un consumo energético e hídrico para cada persona, pudiendo variar desde unos pocos centilitros hasta varios litros por hora de ejercicio.
En el proceso de deshidratación, intervienen una serie de compuestos minerales que el cuerpo utiliza para retener el agua y evitar una deshidratación acelerada, además de otras funciones como facilitar contracciones musculares, transmisión de impulsos nerviosos, producción de energía, etc. Estos minerales, se eliminan a través del sudor generando un déficit de minerales en el momento de la realización de la actividad física.
Al sudar, perdemos agua y minerales, es decir, perdemos sustancias fundamentales para un correcto funcionamiento motriz.
Los minerales esenciales para la hidratacion en el ciclismo
Dentro de la dieta de un deportista, no deben faltar alimentos ricos en minerales que repongan en los tejidos su concentración. Algunos de estos minerales son:
Sodio. Compuesto encontrado en productos salados como mariscos, agua, bebidas isotónicas o conservas. Su función es la de retener el agua en el cuerpo y participa en las contracciones musculares. Con la actividad intensa se elimina fácilmente.
hidratacion en el ciclismo Calcio. Ayuda en la transmisión de impulsos nerviosos y en la contracción muscular. Puede encontrarse en productos lácteos, cereales, frutas y verduras.
Hierro. Favorece la oxigenación del organismo y la generación de glóbulos rojos que transportarán el oxígeno a las células musculares. Las carnes, legumbres, verduras de hoja verde tienen altas concentraciones de hierro.
Potasio. Participa en la síntesis de las proteínas que conforman la musculatura y se encuentra en frutas, verduras, cereales y carnes.
Fósforo. Interviene en la producción de energía a partir del glucógeno almacenado y está presente en carne, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos.
Magnesio. Mineral fundamental que ayuda a la absorción del calcio y fósforo, facilita el tránsito intestinal, el sueño y la relajación general.
Como prevenir la des hidratacion en el ciclismo
Simplemente con no beber agua el cuerpo se encontrará en un déficit de hidratación a las pocas horas, disminuyendo las capacidades de reacción musculares, de atención y concentración.
Para prevenir la deshidratación, hay que suministrar líquidos cada cierto tiempo de forma regular y comedida. El cuerpo humano es capaz de asimilar hasta 250ml de agua por cada hora, lo que equivaldría a unos 6 litros diarios. Hay que señalar que la recomendación de la OMS es beber al menos 3 litros de agua al día, pues a través de la ingesta de otros alimentos también el cuerpo es hidratado. Todos los alimentos tienen un porcentaje determinado de agua.
En el caso de la práctica de actividades o deportes con alta exigencia muscular o aeróbica, el suministro de agua debe adaptarse al desgaste y deshidratación del mismo, determinado por duración e intensidad.
Como norma general, en el caso de la hidratacion en el ciclismo, un deportista de 70kg durante la práctica de este deporte, deberá beber 500ml por cada hora de deporte, incrementando dicha cantidad a mayor intensidad de práctica.
Factores externos que interfieren en la hidratacion en el ciclismo
Además de los factores metabólicos, también existen algunos factores externos que influyen positiva o negativamente en los procesos de deshidratación, algunos de ellos son:
Vestimenta no adecuada. Ir abrigado en exceso durante el verano puede acelerar la deshidratación.
Temperatura exterior. Demasiado frío o demasiado calor, influye directamente en la velocidad de deshidratación. En verano se suda para rebajar la temperatura y en invierno se suda para contra-restar las bajas temperaturas.
Humedad. Tanto en entornos de alto o bajo porcentaje de humedad, la deshidratación se puede acelerar de forma considerable. Alta humedad con alta temperatura originan una deshidratación rapidísima.
Altitud. La práctica deportiva en zonas elevadas, originan una aceleración metabólica para contra-restar el déficit de oxígeno, aumentando así la deshidratación.
Consumo de sustancias diuréticas. Algunas sustancias como la cafeína, teína y algunos medicamentos anti-inflamatorios, favorecen la deshidratación, hay que consumir estas sustancias con prudencia y en caso de ser necesarias, el aporte de líquidos ha de ser mayor.
¿Que has de beber? y ¿cuando?
Para mantener el balance positivo de electrolitos, sales y minerales, primero será necesario examinar el tipo de actividad y su intensidad. En algunos casos la intensidad y duración del esfuerzo será contrarestada con un aporte simple de agua con los electrolitos que aporta y sin embargo, en otros es posible que una alta duración o intensidad requiera de un aporte de electrolitos adicional a través de bebidas isotónicas ...
Beber mientras se realiza un deporte no es algo que se deba hacer esperar, generalmente cuando el cuerpo envía señales al cerebro de encontrarse con sed, suele ser un mal síntoma.
Bebe sin sed y come sin hambre y evitarás las tan temidas pájaras u hombre del mazo.
¿Y si no me hidrato adecuadamente?
las consecuencias de la deshidratación, suele ser un tema bastante frecuente entre los deportistas. Quien más o quien menos, ha experimentado en sus propias carnes la fatalidad de una deshidratación. Algunas de las consecuencias originadas por la deshidratación son de menor a mayor orden de importancia:
Falta de energía y capacidad motriz.
Calambres y contracturas musculares.
Pájaras.
Mareos, pérdidas de consciencia.
Alteración de la percepción e incluso la muerte por deshidratación.
Cuando la hidratación no sea la adecuada, comenzarás a percibir los síntomas en el orden descrito en el listado anterior, ante la primera señal, bebe y come para restaurar tus niveles lo antes posible.

viernes, noviembre 13, 2015

Lance Armstrong.






LA HISTORIA DE ARMSTRONG
Tengo 28 años y me llamo Lance. Soy estadounidense y creo que puedo decir con orgullo que me considero un ganador. No me malinterpreten, no lo digo con presunción, sino como consecuencia de haber podido salir airoso -hasta ahora- de los revolcones que me ha dado la vida. Me explico.
Nací en Austin, Texas, y desde pequeño me gustó el deporte. Destaqué en natación y triatlón, y se me daba bien la bicicleta, por lo que pronto pasé a ser ciclista profesional. Era bueno, tanto que a los 21 años me proclamé campeón del mundo. Tenía por delante un futuro prometedor, poseía un rancho increíble a las orillas del lago Austin y hasta llevaba en el bolsillo las llaves de mi propio Porsche. Pero un día, el 2 de octubre de 1996, salí de casa para hacerme unos análisis médicos y, cuando volví, era otra persona. Durante semanas había notado una gran inflamación en la ingle, suponía que a resultas de montar en bicicleta. Los ciclistas estamos acostumbrados a ignorar el dolor, pero comencé a vomitar sangre y a tener pérdidas de visión y migrañas.
Me diagnosticaron un cáncer en el testículo y después, para complicar más las cosas, descubrieron que también tenía una docena de tumores, del tamaño de una pelota de golf, en los pulmones y el cerebro. Saben, yo no nací para vivir una muerte lenta. No hago nada con parsimonia, ni siquiera respirar. Hablo rápido, me duermo rápido y mi existencia transcurre a toda velocidad. Me he pasado la vida compitiendo sobre una bicicleta y, cuando me comunicaron que tenía cáncer, decidí pelear contra él. Le dije: "Te has equivocado de persona. Al elegir un cuerpo para vivir en él, cometiste un error porque seleccionaste el mío". Pero, en el fondo, sabía que todo eran fanfarronadas. Mi cara estaba pálida, mis ojos hundidos y mi boca parecía una línea delgada sobre el rostro.
Entonces, cambié de táctica e intenté negociar con la enfermedad. OK, si el trato es que nunca vuelva a montar en bici, de acuerdo, pero quiero vivir. Dime dónde tengo que firmar. Volveré a la escuela, me convertiré en un hombre-basura, todo el día tumbado, sin hacer nada, pero quiero vivir. Los médicos aseguraban que tenía un 40% de posibilidades de vencer al cáncer, y ahora, cuando me miro en el espejo, creo que fueron muy considerados. Verán. A la altura del corazón tengo una cicatriz del catéter que llevé los tres meses en los que recibí quimioterapia. Otra cicatriz, recuerdo de la cirugía, secciona uno de mis testículos y asciende por la ingle hasta la cadera. Pero la palma se la llevan las dos medias lunas de mi cuero cabelludo, recuerdo de una intervención cerebral.
TUMORES
En el Centro Médico de la Universidad de Indiana tuve la suerte de conocer a un neurocirujano, el doctor Scott Shapiro, y un oncólogo, el doctor Craig Nichols, que se ganaron mi confianza. Nichols me propuso recurrir a la cirugía para eliminar los tumores del cerebro porque, de tratarlos con radiaciones, éstas podrían afectar al sistema nervioso central, produciendo un ligero deterioro intelectual y de coordinación. Nada serio para una persona que hace una vida normal, pero sí para alguien que tiene que bajar en bici, y a mil por hora, los puertos de los Alpes. En cuanto a la quimioterapia, decidió utilizar un protocolo basado en el platino, llamado VIP que, según él, era más cáustico a corto plazo pero que, a la larga, castigaría menos mis pulmones. Se trataba de un cóctel de tres medicamentos -Vepesid, Ifex y Platinol- de los laboratorios Bristol Myers Squibb, conocidos por su elevado índice de éxito en los tratamientos contra el cáncer.
La noche anterior a la operación de mi cerebro, el doctor Shapiro vino a verme. Estaba más serio que de costumbre. Me dijo que los tumores estaban en lugares peligrosos y que, por ello, la intervención necesitaba ser milimétrica, ya que el menor fallo podía afectarme la vista o comprometer mi movilidad... A mí me aterraba pensar que iban a abrirme la cabeza. Shapiro me animó: "Mira, a nadie le gusta que le hagan algo así. Si no tuvieras miedo sería rarísimo". Después de la cirugía me sometí a cuatro sesiones de quimioterapia. Tras ellas, el 13 de diciembre de 1996, estaba encogido en posición fetal y vomitaba las 24 horas del día. Había perdido nueve kilos y toda mi masa muscular había desaparecido. Además, se esfumó mi contrato de 440 millones de pesetas, por dos años, con Cofidis, el equipo francés que me dio por desahuciado. Mis otros patrocinadores, Nike, Oakley, Giro y Milton Bradley permanecieron leales, pero mi principal fuente de ingresos procedía de Cofidis. Tuve que vender mi Porsche y a punto estuve de hacer lo mismo con mi casa. Creían que estaba acabado. Nadie me quería fichar. Incluso un director le dijo a mi representante: "Vamos, sabes que nunca volverá al pelotón". Al final, un equipo patrocinado por el U.S. Postal Service me fichó por mucho menos de lo que solía cobrar, exactamente por 38 millones de pesetas anuales. Fue mi impuesto al cáncer. En 1998 volví a pedalear.
Mi retorno al ciclismo fue un fracaso, aunque más tarde descubrí que la enfermedad me había convertido en un hombre más inteligente y centrado. Mi primera carrera la disputé en España, fue la Ruta del Sol. Acabé decimocuarto. Dos semanas después corrí la París-Niza, una dura competición de ocho días marcada por la lluvia y un viento gélido. En la segunda etapa me bajé de la bicicleta y exclamé: "No quiero pasarme el resto de la vida haciendo esto. Me voy a casa".
LA VIDA PATAS ARRIBA
En Austin me convertí en un holgazán. Jugaba al golf, hacía esquí acuático, bebía cerveza y me pasaba las horas en el sofá haciendo zapping. El cáncer me había puesto la vida patas arriba y estaba desorientado. Nadie podía comprenderlo, excepto Kristin, mi mujer. La había conocido un mes después de acabar la quimioterapia, durante la presentación de mi fundación contra el cáncer. Me enamoré de ella y le propuse que se casara conmigo. Tras varias semanas vagueando, me habló claro. Me preguntó si iba a seguir en ese plan o si pensaba volver al trabajo. Decidí que quería seguir en el ciclismo y retomé mis entrenamientos. Empezada la temporada, gané varias carreras, como la cronometrada del circuito de la Sarthe, el prólogo de la Dauphiné Libéré y una etapa en la Route du Sud. Me sentía feliz porque, aunque cada seis meses tenía que someterme a radiología para evitar recaer, estaba prácticamente curado.
Y entonces llegó el Tour de 1999. Hasta aquel momento me había considerado un ciclista de carreras de un solo día, pero pronto comprendí que también en eso había cambiado. La carrera comenzó con un prólogo en el que los favoritos eran Abraham Olano, el campeón del mundo, y Alex Zulle. Lo hicieron muy bien, pero gané yo. Era el líder. Por primera vez me puse el jersey amarillo. En Niza, Kristin, ya mi esposa, se encontraba frente al televisor cuando subí al podio. Se puso a dar saltos de alegría por la casa mientras nuestro perro ladraba. Desde entonces, mi equipo se dedicó a protegerme del ataque de mis rivales y yo a cuidarme de las caídas. En Metz gané otra etapa, una cronometrada de 56 kilómetros conocida como la hora de la verdad porque, en ella, sucumben los más débiles. Y al día siguiente repetí triunfo en la durísima primera etapa alpina que terminaba en Sestrière, en la frontera franco-italiana.
Sabía que en el pelotón pensaban que no aguantaría en la montaña. Tenía contrincantes muy peligrosos, como Zulle o Escartín y, por delante, subidas tan difíciles como la cima del Télégraphe, la del Galibier, la de Montgenévre y, por fin, la meta en lo alto de Sestrière. Iba en un grupo perseguidor con otros cinco ciclistas. Juntos comenzamos a subir los 30 kilómetros del último puerto y, cuando faltaban ocho para la meta, ataqué y me fui con Zulle en busca de Gotti y Escartín. Rodaba sin dificultad y, al alcanzar a los fugados, me puse a rueda de Escartín. Me miraba atónito. Quise saber cómo se encontraban, sondear su estado físico y mental. Por eso les ataqué. No respondieron. "Llevas 30 segundos de ventaja", me decía Johan por mi auricular.
EL TRIUNFO
Gané aquella etapa y cuando entraba en meta, un torbellino de sentimientos giraba en mi cerebro: pensaba en el cáncer y también en la incredulidad de mis compañeros, que dudaban de que volviera a poder montar. Por eso pedaleé aún más rápido. Gané otra etapa, la cuarta de aquel Tour, y otra cronometrada, esta vez en Futuroscope. En París, tras bajar del podio con el cheque de 70 millones de pesetas, salté hacia las gradas para abrazar a Kristin, mi mujer, y a Linda, mi madre. Un periodista le preguntó si pensaba que la victoria de su hijo había sido contra pronóstico. "Toda la vida de Lance ha sido contra pronóstico", respondió. Me interrogaban por el pasado y por mi enfermedad, pero lo que me importaba era que me había convertido en el mejor. Kristin y yo esperábamos un hijo para finales de septiembre, que ya es famoso por los anuncios de Bristol Myers, en los que aparece entre mis brazos. Cuando nació le bautizamos Luke David Armstrong y mi mujer nos llama "mis dos chicos milagrosos". La verdad es que si ahora alguien me diese a elegir entre resultar ganador del Tour o del cáncer, elegiría lo último. Así como suena.

Esos Locos del Ciclismo-




Adaptado de el Atleta, esos locos que corren.
Para ver el video hacer click en el siguiente enlace:



https://www.youtube.com/watch?v=OKou3i5TQGg



jueves, octubre 15, 2015

Trucos Bikes.



Entrar  a la siguiente pagina:

http://www.ciclismoafondo.es/mecanica/reparacion-y-mantenimiento/articulo/trucos-bricolaje-mecanica



sábado, agosto 01, 2015

BRICEÑO

Otra vez desde Briceño sitio de reunión infaltable, después todos pertenecemos al equipo de los independientes, es decir, cada uno por su lado. Que vainas no?

lunes, julio 06, 2015

Guatavita

Y a Manuel Castañeda, le dio por ir a la represa del Tomine, a ver si aun existe algún tesorito por ahí olvidado.

El Sisga.

Parte de los ELITE se fueron de paseo, para la represa del sisga, bueno hay uno que otro colado. De todas formas disfrutaron de la enrollada de cadena.